En el doble disco recopilatori que em vaig comprar al Corte Inglés de Yo La Tengo “Prisoners of Love: A smattering of scintilling senescent songs 1985-2003″ venia esta anécdota escrita per Ira Kaplan del concert que van fer a Valencia el 3-29-01 al que el meu germà i jo vam asistir estupefactes:
La veritat es que no recorde haber sentit res de res durant el concert. Esta anécdota em va fer desempolvar la meua col·lecció de “rutes” (unes 90: una al mes: dotze a l’any) en busca d’un artícul impagable on se incloien algunes perles (anécdotes dites per altres grups sobre ells) procedents d’una enquesta que el propi grup va empendre en 1993 i que se va publicar en la segona entrega de la efímera Yo La Tengo Gazette.
El titol de este recopilatori pot tirar cap arrere a molts, per lo nynyo que pot sonar i lo manida que esta la paraula Amor, que ara no se pot dir sense caure en el més espantos ridícul. Pero la paraula Presoner es una altra cosa. Llegint la petita anécdota que escriu Doug MacCombs del grup Tortoise sobre el matrimoni Yo La Tengo (Ira Kaplan i Georgia Hubley están casats) s’entén lo acertat i significatiu del titol (no res de nyonyeries):
Lo que duele de verdad es verles atravesar su propio infierno, las giras. Quizás ellos no lo vean como un infierno, pero eso es lo que parece. En una ocasión en que tocamos con ellos, recuerdo salir del club y encontrarme a Georgia gritando repetidamente: ¡Jódete!, y dándole patadas a la camioneta. Extraño.
Había oído muchas historias acerca de violencia en los conciertos de Yo La Tengo, pero nunca las creí hasta que mi grupo Love Child les teloneó en CBGB. De hecho, todo iba bien hasta que Ira irrumpió en escena en Chain Gang y les obligó a tocar “Cop Killer”. Con los raperos llevando al público a la histeria, no fue extraño que el frenesí se trasladara a la calle, donde un fan de Yo La Tengo se excitó tanto que acabó sentándose sobre el coche de mi madre y rompiendo el cristal trasero. Mientras quitaba los restos de cristal Thurson (Sonic Youth) me preguntó si le podía llevar a casa. ¡Vaya chistoso!
Alan Licht, Run On
Parece que cada vez que hemos tocado con Yo La Tengo mi cerveza se la ha bebido Ira. Y entonces tiene la cara de pedirme que, ya que voy hacia la barra, le traiga otra.
Mike Galinsky, Sleepyhead
¿Mi peor recuerdo de compartir cartel con Yo La Tengo? El peor sin duda tiene que ver con mi querido amplificador desapareciendo del area de altísima seguridad que es el escenario de ese prestigioso club de la Gran Manzana llamado Knitting Factory. Lo recuerdo bien y todavía me duele. Pero mi pena por la pérdida de una preciada pieza de equipo se ve rebajada por una sonrisa. Especialmente cuando recuerdo el momento en que las cosas se pusieron feas al acusar mi colega Steve, al hippy que hacía de técnico de sonido, de haberlo mangado. Al poco tiempo, aparece Ira y le coloca un sermón de aquí te espero al técnico, acabando con la inmortal frase: ¡Los hippies siempre han sido una mierda! Ojalá hubieras estado allí.
Dan Cuddy, Hypnolovewheel
Una de las peores cosas de Yo La Tengo es tener que sentarse al lado de Georgia en la camioneta. Parece tener la muy equivocada idea de que cualquiera que esté a su lado, en este caso yo, disfruta sirviendo de almohada, una gran almohada cuyo único propósito es ayudarla a ponerse cómoda para entrar en un sueño profundo y reparador. Quizás en su estado inconsciente crea que eres Ira y por lo tanto no te importará cargar con una sobada Georgia.
Lexi Mitchell, Seam
Mi peor experiencia con Yo La Tengo ni siquiera tiene que ver con tocar con ellos. Apenas son humanos, lo digo en sentido peyorativo, y es muy desagradable relacionarse con ellos. Yo La Tengo cultivan esa actitud que propaga la idea de que la música es algo de gran importancia, la clase de trivial arrogancia normalmente asociada a adolescentes que se creen lo más y cuyo concepto de la identidad pone énfasis en la palabra sensibilidad. De hecho, tocar con ellos en directo supone un alivio, pues no hay posibilidad de conversación. Están sedientos de poder, son arrogantes y les gusta discutir, lo que siempre hace tensas las actuaciones conjuntas. Intentar discutir con ellos es imposible, no debe ni intentarse. Ríndete y no habrá barullo.
Wink O’Bannon, 11th Dream Day
¿La peor experiencia? Sin duda viajar en la misma camioneta y verme obligado a escuchar cuarenta minutos de tremendo ruido y enloquecidos aplausos provenientes de un estúpido doble directo de Ted Nugent. La otra cara de la cinta era un disco en directo de Kiss, pero no me importó. Kiss molan.
Chris Knox, Tall Dwarfs
Nos hemos rascado la mollera intentando recordar malas experiencias con Yo La Tengo, pero bueno… ellos tenían cerveza importada en el camerino y nosotros no… y Ira y Georgia leían libros y no hablaban con nadie… Aparte de eso…
Marcy & Sue, Scrawl
Qui s’anima a anar al próxim concert de Yo La Tengo amb mí? A vore si se pasen per el Roxy Club un altra vegada i a vore si a Ira se lin va pinya. Si se pasaren per el Ricoamor seria un puntaso: Pleim!! Quan te descuides, guitarrá al cap!! Ahí en Ricoamor si que te té a mà el tipo, no tens escapatoria: ríndete y no habrá barullo!!

Pero estos salvatges-folloneros-histerisc-egoïstes-malcarats-violents
-asocials-pseudointelectuals son els mateixos tres músics simpatics-jovenils-de-super-bon-rotllo que vam vore tocar a València?
Que fuerte!!
Anem tots al Rico-Amor!!
p.d: En veritat, havia oblidat que ja havia llegit tot açò en la Ruta66. I de nou, m’ha tornat a sorprende!!
Tots tenim els nostres dies, no? Son un poc raros, això sí. Pero com raspa la guitarra el tipo. No seria per aquella época que vaig vore a Ira Kaplan raspant(i me va iluminar) i vaig decidir ficar aquella parida en el curriculum? Tot va lligat…
Este diumenge en Ricoamor toquen també uns volats, un grup Japo de psicodelia ruidosa: el colectiu (no sé si cabran, son un fum) Acid Mother Temple!! Igual no venen tots. El guitarrista ja va estar allí tocant amb els ex-Galaxie 500.