Uno a veces quiere echar una mirada atrás, no muy atrás, tan sólo a lo que ha estado haciendo el último año y apenas puede recordar nada.

Llega un momento en la vida de uno en que la rutina termina por hacer que los días sean un día, el mismo, y así no hay manera de diferenciarlos; pues es muy difícil recordar algo si todos los días han sido iguales. Mucha gente escribe un diario. Es posible que escribir signifique rellenar los espacios blancos de la existencia; esa nada que se abre de repente en las horas y en los días, entre los objetos de la habitación, y los absorbe dejando una desolación y una insignificancia infinitas. El miedo, ha escrito Canetti, inventa nombres para distraerse; el viajero lee y anota nombres en las estaciones que deja atrás con su tren, en las esquinas de las calles adonde le llevan sus pasos, y avanza un poco aliviado, satisfecho por ese orden y ese ritmo de la nada.

Soy demasiado holgazán para escribir, por ello he preferido hacer un ejercicio de memoria: he tratado de recordar los meses, las semanas o los días de este último año a través de éstas canciones aquí recopiladas. Así prodríamos decir que este recopilatorio es una especie de diario musical: pues aquí están todas, o casi todas las canciones que más me han gustado y que me han acompañado en lo que he estado haciendo este último año que ya termina, el 2006. Y un poco, como decía Canetti, han puesto nombre o banda sonora en mis paseos a lo largo de la playa, en el trabajo, en las mañanas delante del café, en el coche, delante del ordenador, por las noches hasta altas horas, a fin de trazar un camino, el débil camino de la memoria, como hacía Pulgarcito dejando miguitas de pan para no perderse. Me hubiera gustado poner las canciones por orden cronológico de escucha y explicar mis sensaciones, si era verano o puede que mayo o junio, que diría Taj Mahal, o era invierno y me enamoré o pasó un coche sobre un charco y me mojó, pero mi memoria no es tan buena como yo creía (o alguien se ha comido mis miguitas de pan) y ha resultado imposible saber los meses exactos. (Alguien que no compra discos o se compra uno o dos discos al año debe de pensar que tengo memoria de pato, pero es que yo me habré comprado unos cien discos).

Aclarar que las canciones son extraídas de discos que me he comprado este año, no de discos viejos que ya tenía en casa. Algunos discos no han sido publicados este año, pero la mayoría sí. Aquí no han sido incluídas canciones de jazz, que las había, tan sólo por respetar la línea de “rock o pop alternativo” de la recopilación. Con alguna excepción, como el bonus track, que es un blues original de 1952 y el blues calipso de Taj Mahal, de 1997.

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