THE HORRORS

STRANGE HOUSE

La cosa funciona así:una generación se adelanta en sus hallazgos y es ignorada, la seguiente reinvindica esos descubrimientos y adquiere rango de culto, la tercera recoge los beneficios regurgitando esa papilla ancestral en plan toma-el-dinero-y-corre. O lo que es lo mismo: los Sonics dan con el filón, los Fuzztones lo elevan a clásico y ahora The Horrors lo masifican en la era global. Formados en 2005 en Southend, Reino Unido, y lanzados definitivamente por un crudo video del notorio realizador Chris Cunningham —censurado en la MTV británica por el uso de las luces estroboscópicas—, llegan a su álbum debut como favoritos del semanario, desde hace décadas nefando, NME que desde Londres alimenta la rueda de la fortuna pop. La obertura con siniestra versión del “jack the ripper” de Screaming Lord Sutch sirve como salvoconducto si uno ha logrado traspasar esa portada donde los maqueados muchachos posan cual trasunto de New York Dolls y Cramps, y lo cierto es que en muchos momentos esa aleación de voz crujiente, ritmos secos, guitarras mordientes y Farsisa desbordado puede dar el pego: “Gloves”, “Sheena is a parasite” (la del famoso video), “Little victories” o el instrumental “Gil Sleeping”, por ejemplo. Sin embargo, me quedo con Fuzztones, como en su época prefería a Sonics. El rock´n´roll entró en un proceso de descomposición hace ya tiempo como para que, a fecha de hoy, algo como los Horrores pueda reproducir el ídem.

Ignacio Julià