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Din din rin dín! La geometría afín!! »

Javi | Extractes | dj., 2008/jul./31 — 11:04

En la aceituna las mujeres y los hombres se relacionan con una soltura que no existe en ninguna otra circunstancia, se gastan bromas procaces que estarían prohibidas en la vida normal, y a veces, de las gavillas de mujeres arrodilladas, se levanta un escándalo de risas provocadas por historias que a algunas de ellas las hacen enrocejer y que los niños no entienden, o por una copla pícara que entonan a coro varias voces agudas:

En tiempo de la aceituna
se hacen las bodas.
La que no sale al campo
no se enamora.

Yo avanzo de rodillas, siempre al lado de mi madre, fijándome en la velocidad con que ellas recogen aceitunas con las dos manos, picoteándolas entre el índice y el pulgar de cada una como si fueran dos pájaros. Con los jornales que ganemos los dos este invierno me encargará un traje y pagaremos los primeros plazos para un televisor. Yo soy mucho más lento que ella, se me forman padrastros dolorosos, se me rompen las uñas, recojo aceituna y al poco se me caen de la manos, o voy a tirarlas a la espuerta y lo hago con tal mala puntería que caen fuera. Sin dejar de mover los dedos veloces y de avanzar arrodilladas las mujeres me miran y se mueren de risa, burlándose de mi torpeza, y yo me pongo rojo y me vuelvo más torpe todavía.

—Mira qué manos tiene, que parecen de niña.
—Pero si al pobre no se le han calentado todavía, no puede ni juntar las puntas de los dedos.
—Manos de estudiante, y no de aceitunero.
—Pues a todo hay que hacerse en la vida.
—La aceituna que recoge con una mano se le va escapando de la otra.
—Veréis cuando coja lo que yo me sé, cómo no se le escapa.
—Pero mujer, que es un niño, que se ha puesto colorado.
—Será un niño pero seguro que ya sabe manejar la mano del mortero…

Me arde la cara, me he puesto más rojo todavía, me pica el cuero cabelludo, y cuanto más rojo me pongo más alto se ríen las mujeres [...]

Lectura d’estiu: “El viento de la luna”, de Antonio Muñoz Molina

6 comentaris »

#1 | ds., 2008/ago./02 @ 18:00 | Manolo

¡Seguro que sí! ¿Y? XDDD

#2 | dc., 2008/ago./06 @ 23:56 | servidora

Pues me parece una gran metáfora :-D

#3 | dv., 2008/ago./08 @ 00:11 | Javi

Lo és!! Per cert, sabia vosté que Manolo lliga allioli al morter sense ficar-li ou? solament amb oli i all i la manya - d’anys de pràctica!! - del seu canell?

La mà del morter…el que em sorpren es que a mi sempre se me deslligue. Curiós!!

#4 | dv., 2008/ago./08 @ 00:15 | Javi

Estic pensant (supose que per culpa del llibre “Gödel,Escher,Bach”)sobre la metàfora que apuntava servidora i la meua poca pràctica lligant allioli, i he descobert l’error. Apuntevos-la:

“Una metàfora no és un isomorfisme”

Jaç coca! I ara a dormir més content que un ginjol :D

#5 | dv., 2008/ago./08 @ 09:29 | servidora

No, hombre… igual lo único que pasa es que tu llevas un ritmo más “dunero” y Manolo lo tiene más regular ;-) :-P
Pero prosigue en tu empeño, sin cortarte :-D

#6 | dl., 2008/ago./11 @ 00:24 | Agustín

Perdoneu la digressió, però l’allioli em dona plaer a la panxa i al cervell:

Si com diuen alguns físics malintencionats que la química és cuina ací tenim un exemple paradigmàtic. Coneixeu plats millors que la fideuà o l’arrós negre amb allioli?

L’allioli és una emulsió, i per tant un dels sistemes coloïdals.
http://es.wikipedia.org/wiki/Coloide
Una de les coses que amb més satisfacció he aprés els darrers 6 anys.
El coloïde, un estat de la matèria intermedi, on té cabuda la matèria inclassificable, el pont entre el macròscopic i el microscòpic, l’escala de grisos entre el color del visible i la foscor del invisible.

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