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La bellesa de la simetria »

Josevi | Literatura, Sorna | dl., 2005/juny/06 — 21:42

Sabeu com va morir el fill de Stalin, Iakov? No? Me lo temía…

El nostre admirat escriptor txeco, siiií, el indescriptible Milan Kundera, ens fa una entranyable descripció dels fets, seguit de una reflexió, persupost, kundariana. A este pas me pareix que li tindrem que pagar al nostre estimat escritor alguns royalties. No es gita u al llit sense saber algo més (de profit? això ja no ho sé…):

Fue en 1980 cuando pudimos leer por primera vez, en el “Sunday Times”, cómo murió Iakov, el hijo de Stalin. Preso en un campo de concentración alemán durante la segunda guerra mundial, compartía su alojamiento con oficiales británicos. Tenían el retrete en común. El hijo de Stalin lo dejaba sucio. A los ingleses no les gustaba ver el retrete embadurnado de mierda, aunque fuera mierda del hijo de quien entonces era el hombre más poderoso del mundo. Se lo echaron en cara. Se ofendió. Volvieron a reprochárselo una y otra vez, le obligaron a que limpiase el retrete. Se enfadó, discutió con ellos, se puso a pelear. Finalmente solicitó una audiencia al comandante del campo. Quería que hiciese de juez. Pero aquel engreído alemán se negó a hablar de mierda. El hijo de Stalin fue incapaz de soportar la humillación. Clamando al cielo terribles insultos rusos, echó a correr hacia las alambradas electrificadas que rodeaban el campo. Cayó sobre ellas. Su cuerpo, que ya nunca ensuciaría el retrete de los ingleses, quedó colgando de las alambras.

Aiii, hi ha que cagar on toca. Com és possible que es cagara fora? El nostre escriptor torna a incidir en el seu tema… i fa la següent reflexió (com podeu comprovar este escriptor txeco reflexiona en castellá):

El hijo de Stalin no tenía una vida fácil. Su padre lo había concebido con una mujer a la que, después, según todos los indicios, asesinó. El joven Iakov era por tanto hijo de Dios (porque su padre era venerado como un Dios) y, al mismo tiempo, réprobo. La gente lo temía por partido doble: podía hacerles daño con su poder (al fin y al cabo era hijo de Stalin) y con su favor (el padre podía castigar a sus amigos en lugar de hacerlo con el hijo réprobo).

La reprobación y el privilegio, la felicidad y la infelicidad, nadie sintió de un modo más concreto hasta qué punto estos contrarios son intercambiables y hasta que punto no hay más que un paso desde un polo de la existencia humana hasta el otro.

Nada más empazar la guerra lo capturaron los alemanes, y otros prisioneros, que pertenecían a una nación que siempre le había sido profundamente antipática por su incomprensible introversión, lo acusaron de ser sucio. Él, que debía soportar el peso del mayor drama imaginable (ser al mismo tiempo hijo de Dios y ángel réprobo), ¿debía ser ahora sometido a juicio, no por cuestiones elevadas (referidas a Dios y a los ángeles), sino por asuntos de mierda? ¿Está entonces el más elevado drama tan vertiginosamente próximo al más bajo?

¿Vertiginosamente próximo? ¿Es que la proximidad puede producir vértigo? Puede. Cuando el polo norte se aproxima al polo sur hasta llegar a tocarlo, la tierra desaparece y el hombre se encuentra en un vacío que hace que la cabeza le dé vueltas y se sienta atraído por la caída.

Si la reprobación y el privilegio son lo mismo, si no hay diferencia entre la elevación y la bajeza, si el hijo de Dios puede ser juzgado por cuestiones de mierda, la existencia humana pierde sus dimensiones y se vuelve insoportablemente leve. En ese momento el hijo de Stalin echa a correr hacia alambres electrificados para lanzar sobre ellos su cuerpo como sobre el platillo de una balanza que cuelga lamentablemente en lo alto, elevado por la infinita levedad de un mundo que ha perdido sus dimensiones.

El hijo de Stalin dio su vida por la mierda. Pero morir por la mierda no es una muerte sin sentido. Los alemanes, que sacrificaban su vida para extender el territorio de su imperio hacia oriente, los rusos, que morían para que el poder de su patria llegase más lejos hacia occidente, esos sí, ésos morían por una tontería y su muerte carece de sentido y de validez general. Por el contrario, la muerte del hijo de Stalin fue, en medio de la estupidez generalizada de la guerra, la única muerte metafísica.

Extracte del aclamat llibre “La insortable levedad del ser”. Tanque de moment la meua fase anal-kundariana amb aquest article. La Merda era imprescindible a aquest weblog.

Pepito

Pepe Stalin, que tenía la sana costumbre de enviar a sus amigos a Siberia para que no se apolillasen.

3 comentaris »

#1 | dc., 2005/juny/08 @ 00:34 | Dani

Sabia que els nens passen al seu creiximent per una fase que s’anomena anal… però pensava que era de mes menuts! :D

#2 | dj., 2005/juny/09 @ 18:48 | josevi

Sí es cert, el que pasa es que sóc un nostalgic. Aiisss com trobo a faltar aquells primers dies de la infantesa en que amb tota llibertat em caga damunt. Quin goig! Ara per el contrari es caguen a sobre de mí. Quan menos teu esperes la merda la tens damunt.I ojo a que ara la cagues!!
“Ja no tens edad per a cagarte damunt, fill”, ta mare.
“No la cagues”, el teu jefe.
Maria santísssima quan pressió social!
Quin goig sería cagarte damunt del teu jefe, no, Dani?

#3 | dv., 2005/juny/10 @ 09:01 | Dani

I aixó que no el coneixes…

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