Según la mayoría de gente, el tiempo vuela cuando te estás divirtiendo… (pero) si te gusta la música y te concentras en ella, el tiempo pasa más lentamente. La música que no te gusta hace que el tiempo se contraiga y la música rápida hace que la percepción del tiempo aumente. A pesar de sus esfuerzos, la eficacia de la música Muzak se ha reducido porque cada vez somos más conscientes de su presencia en nuestro entorno. Esta situación ha provocado la aparición de una nueva teoría del sonido ambiental que postula que la música de fondo debería convertirse en una música de primer plano. La estrategia consiste en que los clientes escuchen la música de forma consciente para que lleguen a asociar una determinada banda sonora con un tienda. Así pues, mientras existan señales auditivas encubiertas capaces de modificar nuestra conducta y humor, seguiremos siendo sometidos a un bombardeo de sonidos calculados destinados a aumentar las ventas. Así lo explica el director de un servicio de música (ambiental) vía satélite del Reino Unido: “El sonido del silencio es una oportunidad de venta desaprovechada”.
Extracte de “Coerción: Por Qué Hacemos Caso A Lo Que Nos Dicen”, de Douglas Rushkoff, editorial La liebre de Marzo.
