Fa dos semanes no vaig poder soportar la profunda decepció que em va produir “The Weirdness”, en nou disc de els Stooges(!!) en estudi. En veritat no, no em va produir tal decepció (profunda per lo menos), perque ja em temía que el disc sería fluix, pero no una merda de les grans. Pero mira, va ser la excusa perfecta per a tirarme a la beguda una bona vesprada, fingin estar tot afectat, regan el meu fingit pesar amb unes bones cerveses. No hay mal que por bien no venga.

En Ruta 66, está clar, els han fulminat. En aquest cas, el pitjor de tots, Jaime Gonzalo, en la crítica del mes, que a pesar de sus pesares (es fan de la banda, com jo, claro) no ha pogut evitar sentirse estafat al escoltar el disc: “Tan poco excitante como husmear en el cesto de la ropa interior sucia de tu abuela… Entre lo ramplón y lo grotesco, confundiendo espontaniedad con vulgaridad, poco puede hacer Steve Albini, el productor, con tan endeleble material, aunque así y todo sorprende que encontrándose él a los controles las guitarras dispongan de tan plana presencia. Simple, pero no en el sentido que lo era su primer elepé, no es mejor que cualquiera de los triviales trabajos de Iggy Pop en solitario. Melodías torpes y pueriles, carentes de la inercia instrumental que se les podía suponer; letras marchitas y autocomplacientes cantadas por un banal Iggy en sus más bajas horas vocales. “The Weirdness” es de antemano un fatigado y fraudulento fracaso que no parece obedecer a ninguna motivación artística ni muchíssimo menos a una urgencia creativa; a no ser prestar asidero seguro a la carrera individual de Iggy, que era/es la de un currante que sobrevive de sus giras pero no de sus discos, y extraer a los Asheton del reino de Babia. No ha habido aquí necesidad real, sino operación crematística. Las canciones se han compuesto de la noche a la mañana, como se hizo en “The Stooges”, solo que esta vez no ha funcionado, por mucho que a corto plazo garanticen la permanencia del grupo en los escenarios, disimulando el rancio vodevil que encubren…” Y continúa el triste derribo. Gonzalo acava escoltan els antics álbums dels Stooges per a referse, com jo vaig fer fa unes semanes. No hi ha punt de comparació, entre cervesa i cervesa la sang em vullía escoltant el “Search and destroy”, el “Gimme danger” o el “Raw power” a tot volum. Literalment em pujava per les pareds.

Després de dit açò, ho tenía que dir, la crítica de este mes es la de un disc molt millor, que res te a vore amb els Stooges:

(Llegeix més…)

Manolo | Literatura, Sorna | Dmc, 2007/Mar/28 — 22:11

Si teniu qualsevol amic o company estranger que se li fa dur entendre el castellà, aquest video pot ajudar-li a compendre algunes de es expresions més comuns:

Javi | General, Literatura, Televisió | Dmc, 2007/Mar/28 — 12:24

Curiosa la nova campanya publicitària del Seat León.

(Llegeix més…)

Josevi | Històries personals | Diu, 2007/Mar/25 — 03:09

No es tracta tant de un interés u obsesió macabra, sino més bé d´un sentiment sentimental el que jo tinga la costum, pot ser dels vells, de llegir els obituaris dels periodics. Un sentiment sentimental no entés amb el sentit peyoratiu d´avui en dia, a saber, un sentiment d´amor, sino més bé amb el sentit sentimental que destilaba Laurence Sterne, el de la mort. Eixe sentiment que ens deixa un poc més a soles en el mon cada vegada que algú es mor. També hi ha una fascinació periodistica i literaria, arran de la temprana lectura del meravellós llibre de Marcel Schwob “Vidas imaginarias”, sobre les biografies, o millor dit, sobre l´art de les biografies. El obituari, si se me permet, es com una petita biografia, un repás a la vida de algú “real”, en este cas.

Este obituari ve en retrás, pero es oportú. Oportú pels post-extractes que el meu germà a penjat d´un llibre, El emperador, que jo baix traure de la biblioteca no més llegir aquest obituari, el de Ryszard Kapuscinski, i que me va furtar sense jo poder acabarme´l, com si es tractara d´un caramel a les portes d´una escola. El obituari es de El Mundo, i portava aquest mateix títol.

(Llegeix més…)

La conversa de dues dones es colava este matí pel badall de la finestra de casa:

- I els homes? Què ploms són! T’ho diuen tantes vegades, que te volen, que te volen, que al final t’ho has de creure.
- Aixina és, xica… I en castellà que t’ho diuen… tant ceremoniós!!
- Ui, sí : te quiero, te quiero. I menos mal que m’ho diu en castellà: en valencià no m’agrada gens…
- Uff, te vull… calla, calla, on va a parar!
- Te vull, ja veus tu… què poc graciós, xica.
- Te vull…Te bull en un perol!!

Érase una vez en un hombre que nació en 1942 en Garnant, una industriosa zona de Gales. Sus estudios de piano le llevaron a Londres y posteriormente a Nueva York. Allí conoció una bulliciosa y animada ciudad donde la gente trabajaba de día y de noche no dormía. Quizá esta mezcla ambientes de piano y aterciopelados de día, y de ambiente subterráneos y crápulas por la noche esté en los orígenes del grupo cuya portada con fruta fálica ha sido calificado como uno de los discos de rock más influyentes de la historia. Han pasado casi 40 años de esto. Por el medio una carrera de experimentación que le ha tenido siempre en un segundo plano.

P.D.Ayer el dinosaurio todavía estaba allí. Vivito, coleando y dando guerra. Un lujo que un jubilado deleite con casi dos horas de espectáculo. Sin concesión a la nostalgia y con un repertorio dónde mostró sus habilidades al piano, órgano, violín y guitarra, acompañado de 3 músicos que sonaban a estudio. Distorsiones de voz, guitarra, acordes asonantes y mucho, mucho volumen, sorprendiendo al que esperaba un concierto pausado y intimista.

Moraleja: Si en Fahrenheit 451 aparecen unos curiosos personajes, los hombres-libro nuestro dinosaurio sería el hombre-rock.

Endivina, endevinalla
Com es nom* el dinosaure?

*Forma mallorquina de dir Com es diu.

Ho sent però no hi ha premi :)

Javi | Extractes, Literatura | Dij, 2007/Mar/22 — 22:49

.¿Sabe usted, señor Kapunchystski, cuánto significa el dinero en un país pobre? El dinero en un país pobre y en un país rico son cosas muy distintas

En el rico el dinero es un valor con el que puede usted comprar determinados productos en el mercado. Usted es simplemente un comprador, incluso lo es un millonario. Podrá adquirir más cosas pero no por eso deja de ser un comprador y nada más.

En cambio en un país pobre el dinero es un seto vivo maravilloso, espeso fragante y eternamente florido tras el cual puede usted aislarse de todo.

Este seto le impide ver la pobreza que se arrastra a ras del suelo, oler el hedor de la miseria, oír las voces que llegan de las capas más bajas de la sociedad. Pero al mismo tiempo usted sabe que todo aquello existe y se siente orgulloso de disponer de su seto. Tiene usted dinero y eso significa que tiene alas. Es una ave del paraíso que despierta admiración. ¿Podría usted imaginarse que en Holanda se congregase la multitud para ver a un holandés rico? ¿O en Suecia o en Australia? Aquí, sí. Aquí, si aparece un príncipe la gente correrá a verlo. Correrá a ver al millonario y luego durante mucho tiempo irá de un lado a otro diciendo: he visto a un millonario.

Extracte de “El Emperador”, de R.Kapuscinski.

.Tinc horeta i escaig fins a la pròxima sessió d’avaluació, i he decidit aprofitar-la fent-vos partíceps d’un descobriment, banal, per descomptat. Descobriment, que no sé si m’ha de fer gràcia (al principi me n’ha fet, i molta) però que després m’ha deixat un xic preocupat.

Penseu, i reflexioneu, seriosament, sobre la següent afirmació:

A un calb, quan es posa roig, se li nota més.

Josevi | Cogudes Mentals, Literatura | Diss, 2007/Mar/17 — 20:51

No hay nada como quedarse un sábado por la noche en casa, leyendo un libro, en este caso de ciencia (siempre me ha flipado la ciencia: leerse con ironía, por favor) del popular divulgador televisivo Eduard Punset. Leo brevemente el curriculum de este señor (que se lo ha puesto él mismo, digo yo, pero aparece como si lo presentara la editorial) : “…licenciado en Derecho por la Universidad de Madrid (anda, es picapleitos el tio) y máster en Ciencias Económicas por la Universidad de Londres. Ha sido redactor económico de la BBC, director económico de la edición para América Latina del semanario “The Economist” y economista del Fondo Monetario Internacional en Estados Unidos y en Haití. Ha sido profesor en diversas universidades y como especialista en nuevas tecnologías ha colaborado con múltiples instituciones. Es autor de libros tal y tal…” y me deprimo momentáneamente ante mi nulidad como ser, pero recuerdo felizmente que para tan agradable velada en soledad, o lo que es lo mismo, en compañía de un libro, en este caso el de un picapleitos pasado a economista para el Fondo Monetario Internacional, o sea, para nada, y reconvertido en divulgador cientifíco en plan Carl Sagan, pero sin el atractivo lunático de este último, aunque el pelo alborotado no dice mucho a su favor, recuerdo, como iba dicendo antes he tenido la ocurrencia de pasar por el hipermercado y hacer la afortunada compra, que me salvara la vida, o la noche, de tres Roquefort nº 8 ( la nº 10 no la tienen, lástima). Yo, a la Roquefort, la llamo, haciendo un símil rockero con J Macis, la reyezuela no coronada de las cervezas, siempre infravalorada y a la sombra de la Chimay Azul Gran Reserva. (Si ustedes notan que empiezo a citar nombres que a ustedes no les suenan de nada, y mi escritura se vuelve demasiado florida o pomposa, es que, o tres Rochefort son demasiadas para el body (expresión que sereno no haría) o en verdad soy del tipo que llaman “perfil Frasier Crane”, es decir, capaz de nombrar a cinco baterias de jazz que nacieron en 1925 o explicar con pedanteria porque Carreras no es un tenor y, si lo es, por qué demonios muje como las vacas cuando se arranca con un aria).

(Llegeix més…)

Javi | Extractes, Literatura | Diss, 2007/Mar/17 — 17:20

Era un perrito muy pequeño, de raza japonesa. Se llamaba Lulú. Disfrutaba del privilegio de dormir en el lecho imperial. A veces en el curso de alguna ceremonia saltaba de las rodillas del Emperador y se hacía pipí en los zapatos de los dignatarios. A éstos les estaba prohibido mostrar, con una mueca o un gesto, molestia alguna cuando notaban humedecidos sus pies. Mis funciones consistían en ir de un dignatario a otro limpiándoles los orines de los zapatos. Para ello utilizaba un trapito de raso. Desempeñé este trabajo durante diez años.

(Llegeix més…)

Pàgines 1 2 Següent

Funcionant amb el WordPress