En la aceituna las mujeres y los hombres se relacionan con una soltura que no existe en ninguna otra circunstancia, se gastan bromas procaces que estarían prohibidas en la vida normal, y a veces, de las gavillas de mujeres arrodilladas, se levanta un escándalo de risas provocadas por historias que a algunas de ellas las hacen enrocejer y que los niños no entienden, o por una copla pícara que entonan a coro varias voces agudas:
En tiempo de la aceituna
se hacen las bodas.
La que no sale al campo
no se enamora.
